Microrrelato·Narrativa·Relatos

Color de piel


«Tu último minuto estúpido blanco» pensó Angelina, mientras contemplaba desde el sombrío callejón a un hombre rubio que

sacaba de su bolsillo un mechero plateado y se encendía un cigarrillo. Agazapada entre las sombras, espero, mirando al zigzagueante humo ascender y fundirse con el aire.

Deslizó la mano derecha bajo su minifalda desenvainado un pequeño pero afilado cuchillo que cortaría en dos hasta una pluma que rozara su hoja, y con profundo afán de venganza le perforó el cuello. A diferencia del número cuatro, a este lo dejó mirar su piel oscura como el tronco de un pino negro.

 

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