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Crítica: BAO, el cortometraje de Pixar que visibiliza el síndrome del nido vacío


La historia que se nos relata en «Bao», el reciente cortometraje animado de Pixar, es de las más conmovedoras y entrañables que haya producido este monstruo de la animación computarizada; fue dirigido por una mujer, la directora chino-canadiense Domee Shi, y no es de extrañar que haya conseguido el Premio Oscar al Mejor Corto de Animación 2019.

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La directora, Domee Shi, posando con el Oscar 2019.

El que no llora viendo «Bao» es porque es de piedra

Confieso que «Bao» me llegó al fondo del corazón, haciéndome soltar unas cuantas lagrimillas; me sentí completamente identificada con el tema abordado y con sus personajes protagonistas. Más adelante les cuento el “por qué”, pero antes quiero apuntar que cuando «Bao» se estrenó en las salas de cine, como antesala de la película «Los Increíbles 2», generó ríos y ríos de debates en foros, blogs y vídeos de YouTubers reseñando la historia, ya que muchos espectadores no supieron comprender la metáfora tan profunda que encierra; algunos señalaban que era inapropiada para niños por ser un tanto perturbadora y extraña.

Pero al contrario, los niños se ríen y se divierten muchísimo con el audiovisual y los adultos, que sí entienden la metáfora detrás de la historia, se quedan con un mensaje de mucho valor.

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Los baos son como unos panecillos o empanadillas típicos en la cocina china; su nombre también significa “tesoro” u “objeto preciado”.

Lo que cuenta «Bao»

Una mujer asiática que vive sola con su marido, inmersa en la rutina del día a día, la vemos preparar unos panecillos típicos de la cocina china, llamados baos, que se rellenan con un guiso de carne y se cuecen al vapor. Una mañana mientras desayuna, uno de esos baos empieza a chillar como un bebé recién nacido y la mujer enternecida lo ve como a un hijo. Con el tiempo el bao crece, pasa por etapas y comparte con ella muchas actividades, hasta que un día decide irse de la casa y dejar a su cuidadora (madre). El final es sorprendente pero no lo voy a contar porque arruinaría la mejor parte de una historia.

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La calidad audiovisual es grandiosa y lograrla fue un completo desafío para el equipo de Pixar.

Temas universales

La historia hace visible un tema sensible, que es ley de vida y del que poco se habla; el llamado síndrome del nido vacío que es ese momento complicado por el que pasan los padres cuando sus hijos se marchan de casa para vivir fuera del techo familiar (ya sea porque se van a la universidad, se casan, quieren un espacio propio, etc…), lo que les produce tristeza, soledad, vacío; empiezan a echar de menos todo lo que durante años fue de una manera en el hogar y muchas veces se deprimen como si la vida perdiese el sentido.

También deja otros temas sobre la mesa como la sobre protección, el sacrificio de la maternidad, la dificultad de los padres para dejar ir a sus hijos, la rebeldía de los hijos, la necesidad de todo ser humano por independizarse y tener identidad propia.

Relato de mi experiencia personal

En mi familia somos tres hermanas y un hermano. Mi hermano se casó y fue el primero en irse de casa. No recuerdo bien si vi a mis padres afectados por ello, quizás porque todavía le quedábamos las tres chicas y se les hizo más llevadero. Pero tras tres años de él haberse marchado, por situaciones que se fueron presentando, mis dos hermanas y yo nos empezamos a irnos de casa de una en una, y al cabo de ocho meses, mis padres se quedaron completamente solos. Además, se sumaba a ello que nos habíamos ido fuera del país por lo que no podíamos visitarnos frecuentemente para menguar ese primer impacto causado por la separación. Recuerdo que los primeros meses mi madre, que no es de llorar ni de deprimirse, se le escapaban frases llenas de mucha nostalgia como “la casa se siente demasiado grande ahora que no están”, “cuando cocino pienso en lo que les gustaba ese plato” o “ahora no tengo con quién salir al centro comercial”. Sin embargo, a parte de lo que yo estaba sintiendo (añoranza y nostalgia) sólo alcanzaba a imaginarme muy por encima lo que sentían mis padres. Porque lo cierto es que los hijos no nos enteramos del todo lo que significa verdaderamente el duelo que ellos sufren.

Pero Bao consigue que en siete minutos empaticemos con los sentimientos de sus personajes, que logremos comprender conscientemente a nuestros padres, y que a su vez, los padres se den cuenta que porque su hijo se marche de casa no significa que perderán su amor, porque el vínculo padres e hijos nunca se rompe. Y es allí dónde está la grandeza de esta ficción animada, en la que además no hay ni una sola línea de diálogo.

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Soledad, tristeza, depresión y sensación de desamparo son algunos de los efectos del síndrome del nido vacío.

Recomendable para todo público

Este precioso corto, apto para todas las edades, se quedará en tu memoria por largo tiempo. Los padres nos cuidan con tanto amor, como si fuéramos un tesoro, hacen mil cosas por nosotros y nos sienten parte de sí mismos, por eso cuando nos vamos de su regazo se siente muy dolidos, tenemos que comprenderlos y ayudarlos a pasar por el síndrome del nido vacío.

Por otro lado, si eres madre o padre, ver este cortometraje te dará una sensación de alivio; comprenderás que los hijos se han ido de casa por ley de vida, pero no se han muerto, siempre podrás mantener comunicación y relación con ellos, aunque sea de diferente manera. Comprenderás que tu nueva situación trae consigo cosas positivas, pues puedes retomar actividades o iniciar otras nuevas (hobbies, paseos, deportes, salir con amigos, etc.), dedicar más tiempo a tu pareja, reinventarse y evolucionar para adaptarse al cambio.

Jhoanna Bolriv (Janna Bolriv) Ver todo

Escritora de día y lectora beta de noche. Adicta a la construcción de personajes engullidos por deseos aciagos. Amante de los thrillers, las novelas del género negro, policíaco, de misterio, terror y aventuras. No puede vivir sin el placer del chocolate y del queso. Cinéfila y manitas.

2 comentarios sobre “Crítica: BAO, el cortometraje de Pixar que visibiliza el síndrome del nido vacío Deja un comentario

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