
Con qué ironías despertamos aquella mañana de Alarma. Una poderosa mano había frenado la nave en la que ensimismados recorríamos la vida. El silencio era el señor de las calles, las palomas las reinas de las plazas y el golpeteo de las olas el solista de las costas.
Ahora, desde nuestras particulares jaulas, miramos a las aves volando libres; y envidiamos la libertad que se nos amputó tan de golpe. Toca vivir la primavera en el conformismo de imaginar sus colores; de imaginar las amapolas tiñendo de rojo nuestros campos, y las hojas vistiendo de verde los árboles que el invierno había desnudado.
Ahora percibimos el tic tac de las manecillas del reloj de otra manera. Los segundos susurran versos angustiosos pues sabemos que hemos perdido el control de nuestros rumbos.
Pero paradójicamente es ahora cuando empezamos a dejar de estar ausentes. Es ahora cuando empezamos a mirarnos, a notarnos y a sentirnos. Ahora que estamos detrás de las ventanas o asomados por los balcones, ahora que deseamos acercarnos adoleciendo por la carencia del calor de los que amamos.
Porque es en la ausencia cuando notamos la existencia.
Porque es cuando necesitamos que valoramos.
Porque es ahora, con la abundancia de silencio y la sencillez de las ocupaciones, cuando podemos mirarnos a los ojos y escucharnos con el corazón.
Vamos regalemos canciones, regalemos versos. Regalemos sonrisas, regalemos conocimientos. Es el tiempo de gestos sinceros.
Abril, 2020
Ahora somos -o eso espero- un poco más cercanos a quienes sufren opresiones diversas que sentimos lejanas. Abrazote de ánimo, Janna…
Me gustaLe gusta a 1 persona
Hola, Alejandro 🙂
Sí, eso espero. Estar pasando todos por lo mismo nos hace reflexionar. Aunque sin duda hay quienes lo están pasando mucho peor que nosotros. Y en ellos pienso mucho. En mi país, Venezuela, por ejemplo.
Un abrazo grande !!
Me gustaLe gusta a 1 persona
Una serena y acertada reflexión. Un abrazo
Me gustaLe gusta a 1 persona
Gracias guapa 🙂
¡Un abrazo de vuelta!
Me gustaMe gusta
hola , escritora, me ha gustado leer tu relato por segunda vez, en la primera lectura he ido un poco perdido, no sabía de que estabas hablando por eso lo he vuelto a releer y entonces ha sido como retirar una cortina que no me dejara ver con claridad, te felicito por describir tan bien esa sensación de impotencia que nos iguala a todos.
Soy Manel Orós López de Santa Perpetua de Mogoda
Me gustaLe gusta a 1 persona
Hola, Manel:
Muchas gracias por leerme. Me da mucho gusto que te hayas identificado con mi texto 😍..
Por cierto alguna vez he pasado cerca de Santa Perpetua de Mogoda 😁 yo vivo en el Delta.
¡Un saludo!
Me gustaMe gusta