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Hace bien llorar un poco


Esta larga estadía entre paredes nos empuja a mirar hacia dentro, a despojarnos de la frivolidad y a reconectarnos con nuestros más
íntimos sentimientos. Y eso da miedo… Miedo a lo que descubriremos estando a solas con nosotros mismos, libres del agitado ritmo social. Porque al abrir la polvorienta puerta que conduce hacia nuestro interior recibiremos revelaciones que en otra circunstancia serían irrevelables. Juicios sobre el egoísmo que impregna la mayoría de nuestras acciones y de la pueril manera en que dejamos que la vida se nos escurra entre los dedos.

Hoy, mientras escribía sentada en mi ordenador, crucé esa puerta. Y me encontré con heridas abiertas, con reproches que aún me hago sobre cosas que creía haber perdonado. Y lloro; hace bien llorar un poco. Hallé temores evadidos, apartados por mil quehaceres. Y sigo llorando, pero ahora las lágrimas no son amargas. No sé qué más encontraré en este viaje hacia dentro, pero si sé que apenas está empezando. Y aunque muchos crean que esta cuarentena es una simple espera, el viaje de la vida continúa, solo que de otra manera.

Jhoanna Bolriv

Abril, 2020

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Un Bestseller internacional con más de diez millones de ejemplares vendidos. Número 1 en la lista de The New York Times. Recomendado por Barack Obama, Bill Gates y Mark Zuckerberg.

Una historia intrincada, con temas como el lavado de cerebro, el lenguaje, la psicología y la inventiva encaminados al control físico y mental de todos los individuos, la educación totalitaria de la juventud.

Jhoanna Bolriv (Janna Bolriv) Ver todo

Escritora de día y lectora beta de noche. Adicta a la construcción de personajes engullidos por deseos aciagos. Amante de los thrillers, las novelas del género negro, policíaco, de misterio, terror y aventuras. No puede vivir sin el placer del chocolate y del queso. Cinéfila y manitas.

2 comentarios sobre “Hace bien llorar un poco Deja un comentario

  1. Qué interesante visión de este aislamiento impuesto. La solidaridad social nos está haciendo volvernos hacia dentro; las reflexiones que siempre debimos hacer pero evadíamos, ahora hay que enfrentarlas cara a cara…
    En esta quietud de purgatorio, purgamos con las emociones a flor de piel. Es aterrador, pero hermoso. A mí, por lo menos, me encanta llorar. Y viajar hacia dentro. La cuarentena es buena excusa.
    Saludos.

    Le gusta a 1 persona

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