La serie ‘Mentiras’ a propósito del 8M, Día de la Mujer

Como mujer, cada 8M – Día de la Mujer, me gusta dar visibilidad a algunas de las situaciones que las mujeres seguimos padeciendo en pleno siglo XXI. Hoy usaré como referencia la serie española ‘Mentiras‘, un thriller psicológico que esta triunfando en Netflix.

¿Por qué escogí esta serie?

Porque trata sobre un delito en alza en los últimos años: la violación por sumisión química. Y realza la odisea que muchas mujeres tienen que vivir para encontrar justicia.

Los datos…

Pero antes de hablar de la serie me parece importante sacar algunas cifras a la luz. En el 2021 hubo en España unas 3.000 agresiones sexuales en las que al menos un tercio de las mujeres habría estado inconsciente o seminconsciente producto del algún fármaco. Esto significa: una de cada tres mujeres. Y lo peor de todo es que esta cifra podría ser solo la punta del iceberg como queda expuesto en la serie ‘Mentiras‘. Algunas mujeres podrían no denunciar dado que en algunos casos no están seguras de nada, no quedan rastros en su cuerpo. Y la culpa y la duda las invade por completo.

¿De qué va la serie ‘Mentiras’?

‘Mentiras’ consta de 6 capítulos de entre 45 y 50 minutos de duración cada uno. Es un thriller psicológico que empieza con lo que parece un inocente cita entre Laura, una profesora de Literatura, y Xavier, un cirujano, padre de uno de sus alumnos.

Laura se despierta al día siguiente con náuseas, extraños recuerdos y grandes lagunas sobre su cita con Xavier. A partir de allí su vida se transforma en una verdadera pesadilla.

La perspectiva de la víctima (spoilers)

La historia se narra desde la perspectiva de Laura por lo tanto, como espectadores no tenemos ni idea de lo que ha pasado en la cita debido a ese salto temporal hasta la mañana del día siguiente. Tenemos que ir descubriéndolo a medida que Laura recuerda fragmentos de lo que sucedió aquella noche. Aunque ella jamás llegará a recordarlo todo. La sensación sumamente aterradora que deben sentir las víctimas de este tipo de ataques es brutal y esta serie, por la forma en que está narrada y la impecable actuación de sus actores y actrices, logra transmitirla.

Laura es una mujer madura, independiente, una profesora de literatura apreciada por sus colegas y alumnos, que está recién separada tras un largo matrimonio. Ahora quiere darse una nueva oportunidad en el amor y decide aceptar quedar con Xavier. Él es un tipo que parece confiable, un cirujano respetable, un padre ejemplar, un amigo tenido en alta estima por los que lo conocen, un hijo que cuida de su anciana madre. Guapo, educado y de buena situación económica. Todo ello hace que Laura se sienta segura. Muy segura.

A lo que tenemos que sumarle que Cata, la hermana mayor de Laura, es amiga de Xavier y trabaja con él en el hospital.

Así que cuando Laura lo denuncia por violación a la gente le cuesta creerla. Y aquí resalto que me encantó la sororidad que le muestran a Laura varios personajes femeninos de la serie: su hermana Cata, la inspectora que investiga el caso, una de sus alumnas, etc. Como mujeres debemos ser las primeras en creerla y nunca ponernos en favor de los agresores por ninguna circunstancia.

Sin rastros

Tras la revisión médica que le realizan a Laura la cual revela que no hay rastros en su cuerpo ni de haber sido agredida ni de haber sido drogada, y que Javier declare que fue una relación sexual consentida y diga no entender la acusación de Laura, la policía no tiene nada para ponerlo detrás de las rejas.

Entonces Laura saca fuerzas y decide denunciar a Xavier en Facebook. Exponerse para alertar a otras mujeres. La publicación empieza a correr rápido por la red y a llenarse de comentarios horribles de la gente. Y es así como sale a flote otro subtema: la gente no suele creernos.

A medida que avanza la historia vemos ciertos indicios como que Xavier lavó las copas en que bebieron el vino aquella noche antes de marcharse de casa de Laura donde se habría producido la violación. Además Laura recuerda pequeños detalles de los momentos previos a beberse ese fármaco que le colocó en su copa.

«Una historia indignante y desesperante

Los prejuicios

A lo largo de los primeros tres capítulos llegamos a dudar a ratos de Laura y a ratos de Xavier.

Y creo que dudamos de Laura porque estamos hechos de prejuicios y debemos reconocerlo. Ella tiene un historial de problemas psicológicos y una anterior denuncia por acoso a otro hombre. Y el personaje de Xavier no es el típico violador en el que pensamos cuando decimos la palabra «violador», entonces la serie hace creíble a Xavier. Él se considera así mismo un hombre bueno y actúa en concordancia a eso. Sus mentiras le brotan de manera natural.

En mi opinión la serie aborda un tema delicado con profundidad y con el tacto que amerita pero sin restarle la crudeza que creo es absolutamente necesaria. Además, nos deja claro que un ataque sexual por sumisión química no solo le puede ocurrir a una mujer que sale con amigos a una discoteca, o a una adolescente que va de botellón con sus compañeros de insti. No. Nos puede ocurrir a todas, sin distinción de edad. Y el atacante puede ser quien menos pensamos.

La sensación de impunidad

Muchas víctimas de violación por sumisión química nunca encuentran justicia y en esta serie queda bien reflejado como se sienten. Laura tiene que seguir cruzándose con su agresor en diversos lugares que frecuenta. La furia y la impotencia empiezan a saturarla. Pasan los meses e incluso Xavier la demanda por difamación. Laura busca ayuda psicológica pero aun así es duro para ella superarlo. Y ni siquiera la policía consigue atrapar a Xavier en algún desliz.

Es la propia Laura la que tiene que actuar y conseguir las pruebas definitivas que terminan por descubrir que Xavier no solo la había violado a ella sino a otras diecisiete mujeres.

«Queremos más mujeres que como Laura tengan el valor de no quedarse calladas. Y más personas que las crean.

¿Has visto la serie? ¿Qué opinas?

Te leo en los comentarios.

Hasta la próxima entrada.

Janna.

Deja un comentario